16 abr. 2009

Cuento

Así las termitas deboraban sus piernas, sin que éste pudiese tan siquiera moverse, desesperado, con el dolor apoderado de si, intentaba gritar pero su voz no acudía, solo sentía el aire caliente, insonoro que salía de su garganta, cuando aquella mancha estaba a punto de penetrar en sus ojos, Pinocho despertaba de su recurrente oscuro sueño, con estruendoso grito, deseando aún más, ser un niño, de verdad.

Cusumbo

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